Un año de impunidad por explosión en Pajaritos; dejó migración y desempleo

La explosión registrada el 20 de abril del 2016 en la planta Clorados III, que cobró la vida de 32 personas y dejó heridas a más de 130, sigue impune.
A un año de los hechos, la Procuraduría General de la República (PGR) no ha dado a conocer los avances en las investigaciones luego de la averiguación previa AP/PGR/VER/CTZ-IV/904/2016/PP iniciada el 21 de abril del año pasado.
Petróleos Mexicanos (Pemex) y Mexichem, por su parte, dejaron de emitir información sobre el tema a los pocos días del siniestro ocurrido en el interior del complejo petroquímico Pajaritos.
A través de la respuesta a la solicitud de información con folio 0001700029017, la PGR confirmó que el asunto sigue en trámite e incluso, los familiares de los trabajadores que perdieron la vida ignoran si hay alguien en la cárcel luego de la tragedia.
Sin embargo, la procuraduría se negó a proporcionar cualquier tipo de información al respecto, en tanto la planta fue clausurada el 28 de abril del 2016 por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y actualmente se encuentra en proceso de desmantelamiento.
El carpetazo al tema ha sido tal que las vías de escape de la zona industrial, incluidas las que conducen hacia la planta Clorados III, continúan en pésimo estado.
Los representantes del sector empresarial en Coatzacoalcos también confirmaron que el futuro de la planta es incierto, pues no se ha dado a conocer fecha para una posible reconstrucción.
Tras un año, miles de personas siguen esperando justicia, pues la teoría de que la tragedia pudo haber sido evitada no ha sido descartada por los familiares de los obreros muertos.

Aún lloran familiares a trabajadores fallecidos

Ha transcurrido un año desde la explosión registrada en la planta Clorados III, en el complejo petroquímico Pajaritos, pero las familias de los trabajadores que perdieron la vida lo recuerdan como si hubiera sucedido ayer.
Con el sólo hecho de evocar aquel día, doña Teresa de Jesús Sánchez Carrillo rompe en llanto, pues entre las 32 víctimas fatales del siniestro estaba su hijo, Jonathan Suárez Sánchez.
“No tengo a mi hijo conmigo, es un año sin verlo, sin tenerlo, cuando menos que se despida en las mañanas de mí. Me ven reír, tal vez dijeran por ahí relajeada y todo, pero a mi corazón le hace falta un pedazo”, expresa entre lágrimas.
La mujer de avanzada edad sostiene entre sus manos la foto del joven de 28 años que trabajaba como oficial andamiero en la planta que explotó el 20 de abril del 2016.
En el patio de su casa, ubicada sobre la calle Juan Osorio número 9 de la congregación de Mundo Nuevo, doña Teresita narró cómo su intuición le dijo aquella tarde que no volvería a tener a su hijo en sus brazos.
“De la explosión el único que me avisó fue mi corazón, porque yo sentí que en ese momento mi hijo ya no iba a estar conmigo. Estaba con una vecina que ahorita es mi comadre y le dije que había habido una explosión y me dijo ella hay dios padre vecina no diga eso, de repente le dije yo que era en Clorados III y cómo sabe le digo que ahí fue la explosión cuando el estruendo más grande y lo único que clamé fue el nombre de mi hijo Jonathan”, relató.
Después del siniestro, Teresa de Jesús buscó a su hijo Jonathan en los hospitales de la zona y al siguiente día fue hasta la entrada a la planta, el cadáver del joven fue el primero en ser entregado.
A pesar de lo anterior, doña Teresita tiene la esperanza de que Jonathan regrese a casa y le diga “ya vine madre”, como ocurría todos los días.

“El tiko”, sobreviviente a la explosión en Clorados III

A sus escasos 22 años, José Luis Romero Cabrera es uno de los sobrevivientes a la explosión registrada el pasado 20 de abril en la planta Clorados III.
“El tiko”, como es conocido en la congregación de Mundo Nuevo, sufrió un cambio radical en su vida, sobre todo por las limitaciones físicas con las que quedó, pues ahora ya no puede trabajar como antes.
“Mis manos no me sirven muy bien y en mi pierna derecha no tengo la movilidad adecuada. Yo quisiera trabajar, pero probablemente con rehabilitación”, relata.
En entrevista, el joven lamentó las muertes luego del siniestro ocurrido hace un año, pues muchos de los fallecidos eran sus amigos.
Sin embargo, su esposa e hijos le han ayudado a salir adelante así como la Fundación Te Queremos Ayudar, que apoya a personas con quemaduras, pues la pensión que recibió luego de la explosión no es muy alta.
“Mi esposa me ayuda y ahí ando, ayudándole a un compañero que tiene unos talleres, ahí la llevo”, manifestó.
José Luis Romero no recuerda mucho de la explosión, ni siquiera que logró salir a pie y con todo y las quemaduras en casi todo el cuerpo pedía ayuda para los trabajadores de la planta, como fue documentado por los medios de comunicación que dieron cobertura a la tragedia.
Y aunque ya no puede trabajar ni realizar las mismas actividades que hace un año, el tiko se siente agradecido con Dios por haberle dado una segunda oportunidad y trata de llevar una vida normal.

Tragedia dejó sin empleo a familias de Mundo Nuevo

Además de enlutar varios hogares, la explosión registrada en la planta Clorados III trajo consigo la migración de familias enteras de la congregación de Mundo Nuevo debido a que la factoría que terminó como chatarra brindaba empleo a gran parte de los pobladores de esa comunidad.
La agente municipal, Mayra Gutiérrez Cruz, confirmó que a la fecha la planta no ha sido reconstruida y eso dejó a cientos de personas sin trabajo.
“Creo que el 80 por ciento dependemos de la zona industrial y no hay empleo a consecuencia de eso, ya ve que Clorados quedó desmantelado y hasta la fecha no hubo reactivación y pues mucha gente de la congregación ha emigrado, se ha ido a otras ciudades en busca de una mejor calidad de vida”, expresó.
En entrevista, recordó que el Gobierno de Veracruz hizo un compromiso con los pobladores de Mundo Nuevo para ayudarles luego de lo ocurrido en Clorados III, pues muchos de los desempleados tomaron la caseta de cobro del puente Coatzacoalcos I para botear durante meses.
Sin embargo, a partir del 1 de enero fueron desalojados por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y denunciados penalmente ante la Fiscalía General del Estado (FGE).
“Ellos hicieron un compromiso con cada uno de los habitantes y ciudadanos de Mundo Nuevo que iban a implementar los programas en el cual se hizo una encuesta de acuerdo a las necesidades que tenía cada familia y no sabemos, nos dicen que sí los van a apoyar pero hasta el día de hoy seguimos en espera”, manifestó.
Gutiérrez Cruz recordó que tan sólo en Mundo Nuevo hubo luto en ocho familias, pero decenas de ellas se quedaron sin una fuente de ingreso, pues no sólo se detuvieron las operaciones en Clorados III sino también en otras empresas asentadas en la zona industrial, incluidos los complejos de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Aunado a lo anterior, dio a conocer que la empresa Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV) se comprometió a construir un pozo de agua y reactivar otro, pero ninguno de los dos ha entrado en funcionamiento desde hace la explosión.
“Faltan ciertos detalles del pozo cuatro como el filtro, que todavía no se concreta, fueron con recursos de PMV. Se encuentran ubicados en la calle Benito Juárez, el pozo 1 con perforación y el otro que es la rehabilitación en la calle Emiliano Zapata, rumbo al rastro”, agregó.